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Desde principios de año un equipo formado por personas de EDE conocimiento y EDE intervención, incluido el apoyo de Biltzen, estamos trabajando conjuntamente con líderes de cuatro Comunidades Islámicas de Bilbao (Assalam, Al Forkan, Badr y Fivasco) con el objetivo de poner en valor, visibilizar y proyectar las iniciativas y su rol de agentes comunitarios.

El origen del proyecto lo encontramos en el periodo de confinamiento por COVID en 2020, cuando más de 700 personas en situación de calle pasaron más de dos meses aislados en diferentes recursos activados con carácter de emergencia (polideportivos, frontones, etc.). En ese tiempo las Comunidades Islámicas desplegaron una labor encomiable de apoyo a Ayuntamientos, entidades sociales que gestionaron esos recursos y a Biltzen, que también formaba parte de ese dispositivo de coordinación. Actuaciones de apoyo a la convivencia dentro de los recursos, de atención espiritual a las personas de confesión musulmana, canalización de donaciones de comida, asesoramiento en la adecuación de las rutinas al Ramadán, coordinación con empresas de catering, participación en comisiones de seguimiento etc., resultaron especialmente relevantes de cara a poder gestionar esas situaciones con garantías.

En el informe presentado por Biltzen al Departamento de Empleo y Políticas Sociales figuraba la recomendación de poner en valor y promover las competencias desplegadas por las Comunidades, desarrollando su dimensión de agentes comunitarios. Partiendo de ahí se activó el equipo citado y se diseñó un proyecto de trabajo contextualizado inicialmente en Bilbao que está culminando su primera fase: recoger, caracterizar y clasificar las actividades que las Comunidades islámicas desarrollan habitualmente dirigidas a su entorno cercano: barrio, municipio…. En junio va a comenzar la segunda fase, que denominamos de contraste, y que se concreta en la realización de grupos de discusión con agentes externos (Técnicos/as municipales, entidades sociales, plataformas de barrio, otras comunidades islámicas de otros municipios de la CAPV, etc.), e internos (mujeres musulmanas, jóvenes, etc.).  El objetivo es lograr feedback de calidad que las cuatro comunidades participantes en el proyecto puedan usar para analizar críticamente lo que hacen y mejorarlo:  como valoran lo que hacen, que más creen que podrían hacer, hacer diferente, hacer en colaboración, etc. En otoño se realizará el ejercicio de incorporar toda esa información a la reflexión realizada hasta ahora y la idea es hacer una presentación del producto final a todos esos agentes.

El proyecto cuenta con una pequeña financiación de la Fundación Pluralismo y Convivencia y también se va a presentar a la convocatoria de la Dirección de Derechos Humanos, Víctimas y Diversidad del Gobierno Vasco.