24 Feb, 2026
El pasado 24 de febrero ha tenido lugar en Bilbao el II Encuentro de Impacto Social, impulsado por Eraldatu, bajo el lema “Del propósito al impacto: el alma que mueve a las organizaciones”. La jornada, desarrollada en dos momentos complementarios, ha encontrado en la sesión de tarde —celebrada en el edificio EDE— un espacio especialmente significativo para el Tercer Sector Social.
La convocatoria ha reunido a un número relevante de entidades, profesionales y responsables de organizaciones sociales, evidenciando el interés creciente —y también la necesidad— de abordar con mayor rigor qué entendemos por impacto y cómo se construye en lógica de cambio y transformación social. No ha sido una sesión más: ha sido un espacio de contraste real entre prácticas, discursos y expectativas.
El conversatorio inicial ha permitido situar el debate en un terreno concreto, alejándolo de aproximaciones retóricas. Las aportaciones de las personas invitadas han puesto sobre la mesa tensiones habituales —medición vs. sentido, financiación vs. misión, evidencia vs. relato— que forman parte del día a día de las organizaciones. Lejos de simplificaciones, el diálogo ha apuntado a una idea clara: no hay impacto sin condiciones organizativas, culturales y éticas que lo sostengan.
Especialmente valioso ha sido el trabajo posterior en grupos, donde la pluralidad del ecosistema se ha hecho visible. Diferentes tamaños de entidad, trayectorias y posicionamientos han convivido en una conversación honesta, sin consensos forzados pero con avances en la identificación de criterios compartidos.
Eraldatu, como ecosistema de impacto en Euskadi, no es una iniciativa aislada, sino un espacio compartido en el que confluyen organizaciones relevantes del ámbito empresarial, académico y social. Junto a EDE Fundazioa, participan activamente entidades como Fundación Aranzabal, Rural Kutxa, Sinnple, Fundación ECODE, Fundación Artizarra, Universidad de Deusto, entre otras, así como agentes vinculados a la innovación social, la financiación de impacto y el desarrollo territorial. Esta diversidad no es decorativa: es precisamente lo que permite que el debate sobre el impacto no quede encerrado en un único sector ni en una sola lógica.
La sesión se ha cerrado con una síntesis que no ha buscado conclusiones cerradas, sino abrir líneas de trabajo. En ese sentido, Eraldatu se consolida como algo más que un espacio de encuentro: es un marco plural, diverso y en construcción, del que EDE forma parte activa, no solo como anfitriona, sino como agente comprometido con el desarrollo de un enfoque de impacto más exigente y coherente.
Lo ocurrido esa tarde confirma una intuición de fondo: el impacto ya no es una opción discursiva, sino un terreno de responsabilidad compartida.


