En el primero de los casos cabe destacar el esfuerzo realizado por Biltzen en el acompañamiento a diferentes municipios y organizaciones sociales de Bizkaia en la gestión de los recursos de confinamiento para personas en situación de calle tras la declaración del estado de alarma y los más de dos meses de confinamiento. Una experiencia intensa de coordinación con agentes municipales, personal educador, comunidades islámicas, otros colectivos de personas inmigrantes, etc.
En ese mismo contexto y necesidad, en Gipuzkoa, y de la mano de la Diputación Foral, hemos accedido a la gestión de dos recursos residenciales dirigidos a personas en situación de exclusión social grave: uno en las instalaciones del Albergue de Juventud de Orio y otro en las del centro anexo al Hospital de San Juan de Dios en Donostia. Ambos recursos se mantuvieron tras la primera desescalada trasladándose posteriormente a Hondarribia donde, además, se ha añadido un módulo especifico para el aislamiento de personas positivas o contactos estrechos de COVID 19.
Aquí, también, las personas atendidas, que ascienden a más de 120, han sido siempre usuarias de los servicios forales de inclusión social y de atención a mujeres víctimas de violencia machista.
