Más de 35.000 niños y niñas menores de 15 años (11,7%) viven en hogares que se encuentran en riesgo de no poder cubrir sus necesidades básicas y desde que comenzara la crisis hay un 2,6% más de menores en riesgo. La tasa de riesgo de pobreza es más alta para la población que vive en hogares donde hay menores y a mayor número de menores en el hogar, mayor riesgo de pobreza.
Algunos de los hogares con población infantil y adolescente están especialmente expuestos a la pobreza: hogares monoparentales, hogares encabezados por una persona de nacionalidad extranjera, hogares cuya persona principal tiene baja cualificación o es menor de 35 años.
Además, desde el comienzo de la crisis ha incrementado el porcentaje de hogares que llegan a fin de mes con dificultad, que ha reducido gastos de primer a necesidad, que ha tenido que pedir dinero o que tiene problemas de impagos o atrasos con la vivienda.
Las carencias materiales posicionan a la infancia en una situación de desventaja y vulnerabilidad futura que puede afectar a su desarrollo educativo, social y laboral. Por ello, resulta clave tener en cuenta a la infancia en la toma de decisiones ante los retos a los que se enfrenta nuestra sociedad, no sólo por su propio desarrollo y bienestar, sino también por el de la sociedad en su conjunto, para quien el coste futuro puede ser realmente elevado.
También fue importante conseguir trasladar a la sociedad las conclusiones del estudio:
GARA-NAIZ
DEIA
EL MUNDO
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/29/paisvasco/1359455471.html
EL PAIS
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/29/paisvasco/1359456156_816888.html
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