Esta situación de emergencia ha llevado a los gobiernos a tomar decisiones de urgencia en multitud de temas sociales, educativos y laborales. Y las consecuencias de estas medidas seguirán afectándonos una vez todo esto acabe. Por ello, tenemos que asegurarnos de que vayan en consonancia con lo que la sociedad necesita y demanda, porque sería un fracaso no aprovechar la crisis provocada por el COVID-19 para mejorar la manera de relacionarnos y progresar como sociedad, sin dejar que nadie se quede atrás. Son días de cambio donde tenemos la oportunidad de detenernos a pensar, abandonar viejos paradigmas, organizarnos colectivamente y poner en práctica nuevas formas de convivencia, incluyendo necesariamente la mirada de la infancia.